
En esta sección voy a recoger las leyendas, hechos históricos y otros datos que tengan que ver con La Iglesuela y sus alrededores. Si conoceis alguna de esas historias o quereis añadir algo a las ya publicadas no teneis más que escribir a la siguiente dirección:
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Apuntes sobre la Historia de La Iglesuela
Por JOSE LUIS BUITRAGO
Los asentamientos humanos en nuestra comarca constatan la presencia humana desde el paleolítico, como atetiguan los yacimientos y las últimas excavaciones realizadas en Talavera de la Reina, a las orillas del río Tajo. En cuanto a nuestro pueblo, que es aquí lo que nos ocupa, existen fósiles directores hallados en el término municipal que señalan la ocupación del lugar desde el Epipaleolítico, estos son los denominados HACHAS DE MANO, instrumentos utilizados como morteros o como armas, eran auténticos multiusos e indispensables para un nómada. Paralelamente, en las proximidades existen edificaciones líticas como menhires o dólmenes. Cabe la posibilidad de la existencia de un dólmen en el término municipal, se sabe su situación pero a falta de un estudio científico y serio no es más que una atractiva hipótesis.

Hay una continuidad en la explotación del agro, muestras del Neolítico son el hayazgo de pernalas utilizadas en la HOZ DE MANO, cuya estructura es de madera, por lo que no nos llega a la actualidad y sí estos fragmentos de cuarcita.
Nuestras encinas y su fruto, fuente de riqueza y base para la economía pastoril del pueblo celta es primordial para los VETTONES, pueblo de raiz atlántica e indoeuropea (No mediterranea como los Íberos) que tenía una relación especial con el entorno, un sentido de la propiedad estricto, pues las últimas hipótesis sobre la función de los denominados VERRACOS versan sobre su función como hitos delimitadores de lo que sería su territorio y coinciden practicamente con él, desde Zamora hasta Caceres. Sin duda algunos de estos pueblos protohistóricos que más huella han dejado en la zona: Castillo de Bayuela, Guisando, El Raso, Gavilanes...

La presencia ROMANA es innegable y sobradamente conocida y estudiada, no pudiendo decir lo mismo sobre la ocupación gótica, aunque la zona centro peninsular supuso un solar para este pueblo que no tardó en asimilar la herencia hispanorromana. Como característica singular tras su conversión al cristianismo se nos presenta su particular devoción mariana y la asimilación de ésta a antiguos santuarios hídricos de anterior acepción pagana, pues no olvidemos que no hubo en la ulterior Hispania una homogeneidad religiosa, más bien existió un sincretismo entre la incipiente religión cristiana y el paganismo. Una pena, es manejar con soltura las fuentes musulmanas, pues no se puede negar la laguna que tenemos sobre estos temas, siendo natural ya que nuestra historiografía en el último siglo se ha centrado en el estudio de los reinos peninsulares cristianos. Es necesario aclarar, en lo que nos toca por proximidad la deformación "Las Navas del Moro Conde", ya que según los últimos estudios, Navamorcuende proviene del vocablo celta MORKUVINDI (Caballo Blanco).
El empuje cristiano hacia el sur utilizará como limes los accidentes geográficos, singularmente los ríos (Del Cantábrico al Duero, del Duero al Tajo, del Tajo a Sierra Morena, la Andalucía Bética y la Andalucía Penibética), en lo que aquí nos atañe la Reconquista se alentó desde el Papado, decretada Cruzada por el papa Urbano II y ayudados por el descubrimiento del CAMPUS STELLAE que abre camino a fuerzas y mentalidades del resto de Europa, tanto como por las guerras entre los reinos de Taifas, convergiendo hacia la conquista de Toledo en el año 1085. Por lo tanto nuestra zona se convertirá en una "extremadura", un terreno frontera caracterizado por una economía ganadera, muy importante para el futuro será la Mesta (Creación de su Consejo en el siglo XIII) y la Cañada Real Leonesa, tanto como el monasterio cisterciense de Pelayos, uno de los mayores propietarios de ganado lanar de toda Castilla a la altura del siglo XV. Sin embargo, los verdaderos protagonistas de la repoblación fueron aquellas personas que atraidos por las exenciones dadas en todos aquellos lugares de frontera, pero sometidos a continuas razzias, cambiaron sus tierras francas, cántabras o sorianas por las que hoy poblamos nosotros (Además de un número importante de Mudéjares). De singular importancia será la comunidad monástica de San Vicente, como vector inicial y foco de dispersión del potencial humano.
Constantemente se ha venido definiendo nuestro municipio como aquel concedido en merced a Velasco Velázquez en 1275 por Alfonso X, llamado Iglesuela de Guadierva y más adelante Florida, pero en los documentos que aparece este topónimo, estaría comprendida entre las actuales localidades de Velada, Montesclaros, Mejorada y Segurilla. Más claro aparece en el Libro de la Montería de Alfonso XI, a la altura de 1344, aportando descripciones y topónimos utilizados en la actualidad con una enorme riqueza, pero tratando con manifiesta ambigüedad en algunos apartados las dos Eglesihuelas. En tanto a la raiz etimológica es clara, del latín vulgar ECLESIA (<lat.clás.ECCLESIA "Asamblea de los primeros cristianos para celebrar el culto, lugar donde se celebra el mismo") de este modo, el caserío debió levantarse en torno a una pequeña iglesia que dio nombre al conjunto.
En 1393, Enrique III concederá a Ruy López Dávalos, Condestable de Castilla y Corregidor de Ávila, un amplio señorío: Villas y tierras de Arenas, Colmenar de Ferrerías, Candeleda, Castillo de Bayuela, La Adrada y Puebla de Santiago de Arañuelo. Titular hasta 1422, fecha de su confiscación por la corona. Gracias a algo más que la casualidad, en 1423 las villas de La Adrada y Castillo de Bayuela con todas sus tierras pasarán a don Álvaro de Luna, hasta 1453, año de su ejecución. Su viuda peleará por el reconocimiento de sus derechos y los de sus herederos, no obstante Enrique IV deshizo tan importante señorío y cedió en 1465 las villas de La Adrada y Mombeltrán, junto con sus lugares de Sotillo, Piedralaves, Casillas, Fresnedilla e Iglesuela a don Beltrán de la Cueva, pasando después a su primogénito don Francisco de la Cueva y Ayala y, más tarde, al sucesor de éste último, don Antonio de la Cueva y Portocarrero, el que será el primer Marqués de La Adrada, título concedido por Felipe II en 1570, además de ser corregidor de Córdoba.
La separación del Marquesado de La Adrada no se producirá hasta el año 1661, no siendo sencilla, pues el noble señor no se quería desprender de tan rico lugar. Así es, debió debió de ser provechoso nuestro pueblo, pues tuvo que pagar un elevado número de maravedíes por cabeza para su emancipación, como indemnización al marqués, su anterior propietario, aparte de los costes de todo el proceso. A partir de este momento la villa goza de una época de esplendor, fuera del yugo nobiliario... constiuyendose la administración municipal.
Durante el siglo XVIII comienza a establecerse un periodo de pleitos con las villas vecinas, de igual modo emancipadas, por las migajas tras la desmenbración del marquesado de La Adrada, pleitos con paréntesis pero con una continuidad en el tiempo de siglo y medio. Habida cuenta de las tierras y las posesiones de los vecinos, aparte del desigual reparto de las mismas, se nos presenta en la "Alcabala al Viento" o "Catastro de la Ensenada", donde encontramos a la Iglesia más tres familias como poseedoras de más de dos tercios del terreno de labranza. De igual modo se muestra la producción media de cada finca. Riqueza que obligará a los vecinos a abastecer a las tropas napoleónicas a comienzos del siglo XIX, en la Guerra de la Independencia.
Fundamental es retener que hasta 1833, fecha de la nueva organización provincial (De la que aún hoy día somos herederos, salvo vagas modificaciones), nuestro pueblo pertenció a la provincia de Ávila y hasta la reorganización diocesana de 1955 dependió de la jurisdicción civil y eclesiástica abulense.
Tratar el siglo XX y la desastrosa contienda civil merece una mención especial, no solo por la saturación documental existente como por lo doloroso y fratricida de los hechos acaecidos, pero no por ello tiene que dejar de ser susceptible de análisis, sin subjetividades ni partidismo. Espero más adelante ofrecerles el mismo.......
La Iglesuela. Verano de 2003
Jose Luis Buitrago Gonzalez
Leyendas sobre la Virgen de la Fuensanta.
Cuentan que un pastor de la vecina Casavieja se encontró, junto a una mata de romero, una hermosa y pequeña "muñeca", lo que le alegró pensando en el gozo que le daría a su hija pequeña cuando se la llevara.
Pero cual no sería su sorpresa cuando, de regreso a la majada, llamó a la niña para darle la muñeca y vio que no estaba en el morral donde la había metido.
El buen hombre pensó que se le había quedado olvidada debajo de alguna encina, donde había estado dando los últimos retoques a unas cucharas de palo o algún otro utensilio de madera.
Al día siguiente, en el mismo lugar, vio de nuevo a la muñeca y la alegría volvió a su corazón, pues estaba seguro de que el día anterior la había cogido. Pero esta vez tomo una sencilla precaución, envolviendola en uno de los trapos que le servían para guardar las herramientas y utensilios que empleaba en sus ratos libres.
Pero la alegría le duró poco; pues de regreso a la majada, llamó a la niña para darle la bonita muñeca y quedó asombrado al comprobar que había desaparecido de nuevo. Sin embargo esta vez estaba seguro de haberla metido en el morral envuelta en los trapos de liar los trastos. Algo raro estaba pasando con esta muñeca y eso le preocupaba hasta el punto de no poder dormir por la noche.
Al día siguiente fue derecho al lugar del hallazgo y allí mismo, junto a la mata de romero, estaba la misteriosa muñeca. El pastor se quedó sin saliva como consecuencia de la sorpresa del reencuentro y en su mente apareció la idea de encontrar una fuente que saciara su sed. De pronto oyó una voz que le decía:
¡Arranca la Mata de Romero!
El pastor obedeció a la voz y, al momento, brotó agua, pudiendo así beber y tranquilizarse. Por todo el valle del Tietar fue cundiendo la noticia de las facultades curativas de dicha agua y de como los enfermos que acudían con fe a beberla, quedaban curados; desde entonces las gentes del valle comenzaron a llamarla Fuentesanta.
La Historia termina diciendo que el pastor, por mandato de su muñeca, levantó una pequeña ermita en dicho lugar y colocó, en una especie de hornacina, a la preciosa muñeca. Los escribanos mencionan ya en 1579 la existencia de la Fuensanta y aunque las curaciones no son constatables sí se sabe que la fuente jamás se ha secado por grande que fuera la sequía.
Mas leyendas sobre la Fuensanta
Todos hemos escuchado de pequeños, cuando ibamos caminando hacia la ermita de la Fuensanta, las historias que nos contaban nuestras abuelas sobre la Virgen, el Niño, la Burra y la serpiente.
En una parte del camino que va hacia la Fuensanta, cientos de veces me he detenido siendo niño para tirar una piedra en una zona del camino en la que me contaron que el Diablo en forma de serpiente se había aparecido. La Virgen y el niño caminaban a lomos de una burra por esta zona cuando una serpiente, en realidad el diablo, apareció en el camino espantando a la burra.
No tengo recuerdos sobre lo que pasó a continuación pero si sé que ibamos a ver las huellas que, sobre una enorme lancha de piedra, había dejado la serpiente cuando huía, los pies descalzos de la Virgen y el niño y, como no, el montón de guijarros que se había ido produciendo de tanto tirar piedras los niños.
La Iglesuela Templaria
En
cierta página de Internet he encontrado datos que afirman que nuestro
pueblo perteneció en su día a las posesiones de la Orden del Temple.
Como dato histórico era interesante mencionarlo aquí y a continuación
pongo una pequeña lista de pueblos que también pertenecían
a la Orden.
La Iglesuela, Castillo de Bayuela, Consuegra, Cebolla, Hinojosa de San Vicente,
Oropesa, Talavera de la Reina, Yuncos, Puebla de Montalban.........
Historia del Expolio de la Ermita del Santisimo Cristo
Ha llegado a mis manos una reproducción del retablo que adornaba la Ermita del Cristo de La Iglesuela. Por ese motivo he decidido lanzar la cuestión de su desaparición. Cualquier persona que tenga datos sobre lo sucedido le rogaría me lo comunicase para poder informar al resto de los chamarilos.

A continuación expongo la imagen sacada de un volumen utilizado por los conservadores del museo del Prado y del texto que acompaña a la foto. Perdonar la calidad pero se trata de una fotocopia.

Retablito
en la Ermita del Santisimo Cristo
(Medidas
3.50 X 2.58 mts)
En la Ermita del Santísimo Cristo, extramuros de La Iglesuela, hay un retablo de Azulejos del siglo XVI, que se le puede considerar de los mejores trabajos del último tercio del citado siglo. En la parte superior tiene un tímpano cerrado por dos volutas y dos flameros, en cuyo centro está la figura del Padre Eterno. En el cuadro central representa la Crucifixión del Señor, con la Virgen, San Juan y la Magdalena a sus pies: composición ésta enmarcada por dos columnas superpuestas a cada lado. Entre dos series iguales hay cuatro composiciones representando escenas de la Pasión; las figuras están muy sentidas.
El frontal está compuesto por azulejos de los llamados de clavo, y en el centro un cuadro con la Virgen al pie de la Cruz, con su hijo nuerto en su regazo. Debajo del crucifijo hay una inscripción que dice: OCRVSAVEES PESVNICA.
Tanto por su dibujo, como por la pureza del color, es de efecto sorprendente.
Los agujeros de la Torre
Todos hemos comprobado que en la Torre de nuestra iglesia existen una serie de agujeros y desperfectos situados en la parte oeste. Los tales agujeros corresponden al disparo de obuses durante la Guerra Civil.
Aunque en un principio La Iglesuela empezó la contienda enclavada en la zona republicana, cuando la guerra avanzó las tropas nacionales entraron en el pueblo viniendo desde Talavera y Toledo. Durante tiempo el frente se estancó pues, desde Madrid, la república envió tropas para organizar un frente en el Valle del Tietar.
Así pues esos agujeros corresponden a obuses que eran disparados desde el pueblo de Casavieja y que impactaban en la Torre de la Iglesia. Finalmente, el frente del Tietar cedió y los republicanos se retiraron dejando en el pueblo una anecdota sobre la tan triste guerra civil española.

El Tren de la Cereza
Con su momento de mayor auge comprendido en los años anteriores a la guerra civil, el proyecto para crear una linea ferroviaria que uniera Plasencia con Madrid atravesando todo el valle del Tietar era una idea que venía ya del siglo XIX.
El ferrocarril serviría para dar salida a todos los productos de esta zona y, asimismo, mejorar las comunicaciones con la capital. En tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera y durante los años de la República, las obras avanzaron desde Madrid creando puentes, tuneles y estaciones. Incluso llegó a inaugurarse uno de los tramos pero la llegada de la guerra frustró todos los planes y aunque se usó para el desplazamiento de tropas, el boom automovilismo de decadas posteriores hizo que se abandonara definitivamente el proyecto.
Aún pueden verse tramos de lo que iba a ser la linea ferrea en la bajada del puerto a la altura del cruce de Casillas, y en varias zonas de Sotillo de La Adrada. Pero el tramo mejor conservado, con restos de tuneles y puentes , se encuentra cerca del embalse de Picadas. De todas maneras, hubiera sido bonito poder viajar en Tren desde Madrid y apearse digamos que en "Estación Ejido"...........
Sobre Viriato
Cada vez con mayor frecuencia en los últimos tiempos oimos más y más cosas sobre Viriato en el pueblo: El proyecto Viriato, la Senda de Viriato, el festival Romano-Vetton....
En este artículo quiero dar algunos detalles de lo que significa el nombre y la historia de Viriato. En primer lugar, su nombre es sinónimo de la abigarrada resistencia que los pueblos ibéricos plantaron a la dominación del Imperio romano.
Al igual que otros pueblos como el Celtíbero de Numancia, Viriato era un pastor Lusitano que tuvo en jaque a las legiones romanas durante bastante tiempo. El caso de sus excelentes dotes como estratega es tal que en la propia Roma era el personaje más admirado llegando a ser llamado el Romulus hispanus.
Despues de que los Lusitanos fueran masacrados por el pretor Galba, de entre los supervivientes asciende la figura de Viriato que, utilizando técnicas de guerrilla, acosando al ejercito romano con rápidos ataques de la caballería, derrota en la bética al Pretor Vetilio y a 10000 de sus legionarios. En Roma es la debacle, según historiadores como Tito Livio no se recordaba otra derrota igual en la historia romana.
A continuación el caudillo es acosado por el ejercito del Pretor Plautio, quien es derrotado nuevamente en el Valle del Tietar. Esto se debe a que el caudillo tenía su base de operaciones en El Mons Veneris o Monte de Venus, que así se conocía entonces al Piélago.
A continuación Viriato toma la importante ciudad de Segóbriga y en los siguientes años consigue firmar un tratado con Roma para que respeten las tierras lusitanas. Pero el senado de Roma está decidido a acabar con el caudillo a cualquier precio. En ese momento entran en juego los tres lugartenientes de Viriato: Aurax, Ditalcón y Minuros; quienes asesinan a Viriato en el Pielago, instigados por Roma.
Cuando los tres traidores se presentan ante los romanos para cobrar su recompensa éstos les responden con una frase que ha pasado a la posteridad: Roma no paga traidores.